Estimados alumnos,
Siento una alegría inmensa por las posibilidades que tienen. Sin duda, sé que estoy ante personas maravillosa, con unas capacidades únicas. Estoy convencido de que puede evolucionar el mundo en el que vivimos, si te lo proponen.
Confío en que a lo largo del tiempo que se encuentren con nosotros hallen esa fuerza y determinación constante para agarrarte a tu objetivo, con un sentimiento alegre de seguridad en tu propio poder. Confío también en tu voluntad para llevarlo a cabo.
No puedo contarte lo que te vas a encontrar por el camino, ni yo mismo lo sé. Pero quiero que sepas que podrás apoyarte en mí si lo deseas. Para eso estoy aquí.
Queridos alumnos, no importa lo que hayan vivido hasta ahora. A partir de hoy, pueden ser quien quiera ser. Lo tienen todo para cincelar la escultura de su propia persona. Puedo asegurarte que, con tesón y paciencia, se convertirán en ese que ahora mismo imaginan.
Tienes algo en ti que es único, especial: una herramienta de un alto valor. Tu labor es encontrarla, aprender a usarla y ponerla a disposición del mundo. Pues, en el fondo, es lo único que te exigirás en la vida.
Tu éxito dependerá de escucharte a ti mismo, de escuchar las ideas que se inician dentro de ti y de hacer lo posible por ponerlas en práctica.
La actitud expectante es la actitud correcta que debes mantener. Déjate llevar y confía en que las cosas saldrán de la mejor manera posible.
Estos próximos años simplemente serán el escenario para relacionarnos, el terreno de juego sobre el que aprenderás tus lecciones.
De verdad, te deseo lo mejor.